LA NUEVA IMAGEN DE ANLE

 

Por Raúl Miranda Rico (*)

La desaparición de Odón Betanzos Palacios dejó un enorme vacío que, en hora buena, fue llenado por la energía, la eficiencia y los sobrados recursos de un hombre que había secundado generosamente la gestión odoniana, durante muchos años: don Gerardo Piña Rosales que estuvo presente en ella en todos sus momentos estelares, en todas sus instancias relevantes. Como algo que la misma lógica lo prescribía, como la secuencia inseparable de esa lógica, el entonces Secretario de la docta corporación, colmó aquel vacío en momentos en que la marcha rauda de la Academia tropezaba con la barrera del infortunio, con la prueba impuesta por la muerte de su Director. Recordemos que la nominación se hizo por consenso unánime y no por una votación anodina que los académicos hubieran cumplido dando forma a una suerte de ritual reglamentario.

Si fuera pertinente proceder con un balance, o cosa parecida, de lo emprendido por la nueva directiva, en momentos en que ni siquiera se cumple un año de labores, tendríamos ya bastante materia a qué referirnos para destacar la dinámica de gestión impuesta por el nuevo Director. Allí sobresale, para empezar, un gran flujo de energía y fuerza creativa, donde la iniciativa --o las iniciativas-- surgen por doquier para dar la tónica del momento que la Academia vive.

Así, en la actualidad, es posible detectar importantes cambios estructurales en su seno, paralelamente a un reforzamiento de sus estructuras, a un remozamiento del organigrama académico y, lo que es más, a una ampliación de su radio de acción. Se ha revisado la textura de las comisiones --enfatizando en la necesidad de asignarles más funcionalismo-- y hasta se ha creado algunas nuevas.

Por otra parte, se percibe una manifiesta tendencia a la adopción de medidas que apuntan a un cierto cambio de mentalidad, tal vez debidas a la gravitación subjetiva  del momento que se vive afuera. Con lo cual, el academismo tradicional alterna con un academismo remozado, por así decirlo. Entre otras cosas, se vislumbran cambios en la interpretación de la problemática lingüística que se encara en Estados Unidos, el exclusivismo pretendido para la lengua inglesa nativa, el papel del español dentro y fuera de la comunidad inmigrante. El “spanglish”, El uso indebido del castellano entre los hispano hablantes, incluidos los medios de comunicación --prensa, radio, TV-- la enseñanza del castellano como segundo idioma en las escuelas, etc, etc. Píña Rosales, a este propósito sentencia y afirma que ….”             en Estados Unidos, la lengua española cercada por el inglés, se ve obligado a luchar a brazo partido ante el continuo peligro de la españolización de voces inglesas, la desarticulación de la sintaxis y el uso y abuso de snobismos linguísticos…”.

En referencia al mencionado remozamiento del organigrama debemos subrayar la implementación de algunas comisiones, como la de Estudios Literarios, presidida por D. Orlando Rodríguez Rosso, la de Traducciones Técnicas y Científicas presidida por D. Joaquín Segura, la de Estudios del Español en Estados Unidos presidida por D. Rolando Hinojosa- Smith, la de Educación presidida por D. Gerardo Piña Rosales, la de Estudios Medievales y la Presencia Hispana en Estados Unidos presidida por D. Nicolás Toscazo y la de Información presidida por D. Jorge I. Covarubias a lo que hay que añadir la creación de un Cibersitio de ANLE en el Internet, administrada por Da. Leticia Molinero. Aparejado a este cambio, percibimos un manifiesto deseo de ampliar nuestro radio de acción, ya sea por la via del crecimiento de nuestra planta de académicos --ya emprendida por el insigne Odón Betanzos – o por el incremento de las relaciones contractuales entre nuestra academia y la RAE, entre nuestra ANLE y la Asociación de Academias de la Lengua Española. Aquí se palpa una pertinente enfatización en los medios de comunicación que nos vinculen con la comunidad y el público en general. Se propician relaciones mas estrechas con la Asociación Nacional de Publicaciones Hispanas, (ANPH), con la Nacional Association of Hispanics in Higher Education, (NAHE), donde ANLE podría asesorar destacando el papel que desempeña el español en la educación en los EE.UU. No solo eso, sino que la vinculación se haga efectiva también a nivel de comisiones y a nivel personal dentro de la planta académica, para lo que se está haciendo empleo profuso de los recursos que ofrece el Internet.

De otro lado, últimamente he quedado complacido con una manifiesta y novísima tendencia a ampliar el espectro de actividades que echan mano a los eventos culturales, como lo demuestran las siguientes iniciativas:

 

Propuesta de tres premios anuales para destacar el correcto uso del español. Uno destinado a una publicación de la NAHO, otro a un periodista que se haya distinguido por su buen uso del español en su labor periodística y, un tercero, para una empresa cuya publicidad haga buen uso del español.

A ello se suma la redacción, publicación y distribución de una Antología de Glosas, emprendida por la Fundación Instituto Castellano Leonés de la Lengua. El Boletín de la Academia y su Director, el académico Eugenio Chang Rodríguez anuncia la publicación de un libro de L. Alberto Ambroggio --académico de ANLE y colaborador de Gaceta Iberoamericana-- a recomendación expresa de la Comisión de Publicación. Se tiene también que mencionar la redacción y distribución de una Gacetilla con fines informativos, propuesta por don Jorge I. Covarrubias, Presidente de la Comisión de Información.

Estos son algunas de tales iniciativas lanzadas y dadas a conocer recientemente por nuestro todavía flamante Director. Lo destacable es que hay más y que ellas hablan claro de la generosidad y dinamismo con que se está encarando la gestión, siendo posible afirmar que así, en estos momentos, se está trazando y delineando el nuevo perfil de la Academia Norteamericana de la Lengua Española.

(*) De la Academia Norteamericana de la Lengua Española.

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