Homenaje

                                                                    


A ARY MOLEON

 Por Cristián García-Godoy (*)

    Dias atrás cuando me llegó la inesperada noticia del fallecimiento de Ary, muchos recuerdos se agolparon en mi mente, principalmente los tiempos de la PEA, los años de McLean. Estas líneas tratan de recordar algo de su vida y de su relación con la OEA. Así, aunque nunca fue miembro de la SG/OEA, creo que en AROAS puede haber espacio para un afectuoso recuerdo  de quien fue  brillante periodista e inteligente cronista de la vida internacional de la OEA.

    Efectivamente, Ary --quien naciera en Bahía Blanca 82 años atrás- demostró poseer una pluma afilada, una mente inquisitiva y un criterio acertado para informar, comentar o criticar las actividades de la OEA, su cuerpo diplomático y algunos altos funcionarios de su Secretaría General. Apreciado personalmente por todos pero temido profesionalmente por muchos, Ary  no se arredró ante los obstáculos que su profesión le proporcionaba, antes bien su personalidad crecía hasta, en ocasiones, dominar el “campo”.

    Pero deseo decir algo de los años de McLean pues ocurrió que viviéramos a escasa distancia cuando nos reencontramos después de largo paréntesis y el conocimiento anterior se transformó  en amistad  plena , en  diálogo inteligente y en reuniones casi diarias en un café del centro de MacLean al que apodamos –homenaje a ese Buenos Aires de nuestra juventud- el nuevo Petit Café.

    Concurrieron a esta mesa el embajador Alberto Quiroga García, el sorprendente cronista del tango Carlos Manus, el politico  frondicista Rubio Zabala, el simpático Luis Lizondo, el siempre alegre Alvaro López y muchos otros, aunque jamás se dio que todos estuviéramos juntos el mismo día. Se hablaba de todo, principalmente de los hechos relevantes del día, culturales o no, se anudaban recuerdos, se traían anécdotas, y se preguntaba sobre la vida de tantos amigos cuyos rumbos habíamos perdido.

    Por encima de todo, fluía una amistad  golosa de revivir en esta mesa de convivio los “good times” que todos reconocíamos de haber pasado por aquella OEA del recuerdo, cualesquiera fueran ciertos inevitables sinsabores.

    En ocasiones, nos reuníamos en cenas elegantes en su casa o en la mía, disfrutando de comida cocinada con maestría por el mismo Ary y rociadas con vinos cuidadosamente seleccionados,  franceses, argentinos o españoles...!O témpora, o mores!.

    Ary, que Dios te haya recibido en su seno y que disfrutes ahora de la paz que perturbó tu infausto accidente. Tus amigos te recordaremos.

3 de julio del 2008

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(*) Presidente, The San Martín Society, USA; Academia Norteamericana de la Lengua Española, mc.;

 Academia Nacional de la Historia mc., USA

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